Socialismo y mentira alemana

Bodega

Llevo un tiempo escribiendo solo sobre cuestiones de carácter personal. Pero esto también es para expresas opiniones. Sobre temas que me importan. Inquietan. Preocupan. O por el contrario, disfruto.

Hoy quiero hablar del socialismo alemán como responsable de los problemas sociales en los países del sur de Europa.

Ahí es nada.

Veo en Alemania un socialismo perfecto. Un socialismo ideal. Forjado en un país con 90 millones de personas. No es poca cosa.

Veo en Alemania una mentira.

El socialismo ya está definido. Más o menos nos hacemos una idea de lo que es. Redistribución de la riqueza para que todos tengan acceso a una serie de prestaciones consideradas básicas como la sanidad, la educación, o más primarias aun, como el derecho a la vivienda y a la alimentación.

Los números están ahí.

Alemania tiene la mayor fuerza de trabajo de Europa. Por la simple cuestión de que es el país más habitado de Europa. Rusia no es Europa. Tiene una renta per capita muy alta. Una situación política, social y económica muy estable. Creciente.

Creciente. Pero no sé si viva. Positiva. Pero desigual.

Alemania tiene una tasa de desempleo que un español no podría calificar como alta aun a pesar de ser alta. Tiene también un gran número de personas que están empleadas en trabajos de condiciones “particulares”: los minijobs. También tiene un mercado negro fuerte. Mucha inmigración. Tiene el problema de su juventud como país unificado. Sigue habiendo dos Alemanias.

Sin embargo, Alemania tiene un mejorable, pero muy buen, sistema sanitario. Un sistema educativo, que sólo hay que referirse a los datos para saber que está entre los mejores del mundo. Una sociedad con acceso a viviendas dignas. A ayudas para el alquiler. La educación. La maternidad. La alimentación. La cultura.

Se da la paradoja de que quizá Alemania es de los pocos sitios del mundo dónde un joven de 20 años puede plantearse tener hijos con (o sin) su pareja. Estudiar es prácticamente gratis. Está subvencionada la habitación y alimentación. Como padre se reciben ayudas. La sanidad es gratuita. El transporte, casi también.

Más allá de impuestos indirectos, tienes una sociedad que, prácticamente, hasta los 30 años no aporta al sistema social. Y, por supuesto, después de la jubilación, tampoco. Entre medio, tienes millones de personas que bastante tienen con sobrevivir con lo que consiguen. Personas que tampoco aportan.

¿Puede una fuerza de trabajo de 30-35 millones de personas, durante 35 años, soportar las necesidades sociales de un grupo de 90 millones durante toda su vida?

No hago ciencia. Los datos no están basados en nada. Divago. Deja de leer si quieres que me da igual.

¿Quién soporta esa carga social?

¿Grecia?, ¿España?, ¿Italia?

Pues está claro que no. Difícilmente lo tienen esos países para autoabastecerse socialmente, como para encima tener que soportar el sistema alemán.

¿Entonces?

Entonces, y sólo es una suposición, tenemos una duda difícil de resolver. Ya volveré a ella.

El siguiente paso, será hablar de lo que considero la mentira del sistema Alemán.

 

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