Réquiem por el ‘single’

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Nota: Lo contenido aquí se ha basado en el siguiente artículo de “El Mundo

Acabo de ojear un artículo que ha llamado mi atención. Y no lo ha hecho tanto por lo implícito, como por lo peculiar que me parece que se sigan escribiendo artículos relacionados con los (mini) discos de vinilo.

Soy un entusiasta de la música, pero no en el sentido de estar cultivado en ella, sino en lo relativo a necesitar a diario una dosis de 4-5 horas de esta para encontrarme a gusto.

Hace tiempo que quería expresar algo sobre esto.

El nuevo mercado de la música a instaurado en mi una dependencia de nuevos contenidos musicales. Ahora necesito escuchar constantemente contenidos recientes. No deja de ser cierto que sigo escuchando algunos discos de forma recurrente -los que ya forman parte de mi (por ejemplo: Simon & Garfunkel – The concert in Central Park)-, pero también es verdad que necesito explorar nuevo arte.

Vivir en Alemania –Berlín– hace que la posibilidad de descargar música sea inviable. Visualizarla a través de Youtube: utópica. Habitualmente frecuento Spotify la versión premium- por aquello de poder escuchar la música que quiero, cuando quiero. Y aquí es dónde quería llegar.

Desde hace un par de años empleo unos 10€ al mes en este servicio; además, habré invertido en ese mismo tiempo un total de 300€ (sólo por mi parte) en conciertos. Eso hace un total de casi 600€ durante 2 años de disfrute musical. Con anterioridad, a través de las descargas, tenía acceso ilimitado a contenidos musicales; no obstante, siempre estaba escuchando lo mismo. Pero. El no gozar de una considerable cultura musical, limitaba mi posibilidad de descubrir nuevos contenidos. Además. La aventura de probar implicaba el proceso de buscar, descargar e instalar, para después -quizá- no disfrutar. Las plataformas de reproducción en streaming tienen un asistente que funciona bastante bien recomendando música, lo que facilita mucho la experiencia de usuario.

Me he parado a leer lo anterior, y lo expresado se asemeja a una promoción de la música en Streaming, pero no es mi intención.

No obstante, la idea -como revolución del mercado- me parece soberbia.

Me han creado una dependencia musical; ahora necesito buscar contenidos frescos y disfrutar la música en directo; y, a cambio, me están sacando -al menos- 10€ al mes en música; que sin ser mucho, es bastante más de lo que solía gastar.

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