La cultura de la cerveza

La cerveza

Este verano está siendo algo especial en un aspecto concreto: la cerveza.

Desde -va a hacer dentro poco- un par de años conozco a un puto canadiense que me ha abierto un mundo de conocimiento y disfrute de la cerveza.

Para alguien que (incluso ahora después de un par de años viviendo fuera) el 80% de la cerveza que ha consumido en su vida es Cruzcampo, este es un cambio más que interesante. Para mi, la cerveza siempre ha sido la forma más efectiva de refrescarte en un día de calor. En Sevilla, es la única bebida que podías (ahora ha cambiado la cuestión) beber realmente fría.

Un vez leí, o escuché, algo así como que la Coca Cola era una bebida que no te generaba efecto memoria; algo así como ahora te bebes una, y dentro de media hora puedes tener ganas de otra. Haberla bebido una vez, no genera ningún tipo de efecto rechazo a la hora de volver a elegirla como la bebida que quieres consumir. Desde luego, todo un éxito. Yo creo que la Cruzcampo ha tenido siempre ese efecto en mi; bueno, no siempre.

Tardé muchos años en empezar a consumir cerveza. Fue más un empeño. Todo el mundo me decía que la cerveza es una bebida que empiezas a apreciar cuando la has bebido mucho. Y claro, yo que siempre he sido muy empírico, me puse manos a la obra con entorno a 20 años. Y me gustó. Y ahí quedó la cosa.

Cuando llegué a Alemania, la cuestión fue un poco diferente. Aquí había propiamente una cultura de cerveza. Al menos, había muchas más variedad de cerveza a poco que te salías de los bares para turista (que algún día frecuenté). Empecé a probar diferentes tipos de cerveza, y me empezó a gustar la cerveza también de un modo diferente. no sé si era una cuestión del tamaño de la dosis, de lo poco refrescante, de la variedad de sabores, o de qué, pero la cerveza cuando la bebía aquí tenía un efecto memoria que hacía que con una cerveza, a lo sumo dos, tuviese suficiente.

Me gustaba más el sabor, pero de pronto no tenía ganas de beber mucha cerveza. Y una vez que empezaba con cerveza, me resultaba difícil cambiar a otro tipo de bebida si la velada se hacía más larga de lo esperado. Con motivo de ello, incluso empecé a experimentar con la cerveza sin alcohol. Algo de lo que ya hablaré.

Pero este año ha sido una explosión el mundo de la cerveza artesanal y el mundo de la cerveza internacional en Berlín. De unos meses a ahora, cada bar a ampliado en un 100% la oferta de cerveza que estaban ofreciendo. La cerveza es más fría ahora en verano. Las dosis son más pequeñas. Sabores tienes para todos los gustos, y la graduación alcohólica también es muy variada.

Y por eso, ahora estoy viviendo una tercera juventud en cuanto al disfrute de la cerveza. Ahora puedo beber lo que me apetezca sin cansarme del sabor; tengo variedad, es refrescante, y la disfruto en compañía.

¿Qué más se puede pedir?

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