Desde mi azotea

Mi salón

Hay días en los que lo mejor que puedes hacer es envainártela. Y así lo hice.

Dónde antes había unos problemas, ahora habitan otros completamente diferentes. Sin embargo, mi rincón sigue inamovible. Esto es lo que veo a diario. Cuando escribo.

Hace no demasiado tiempo empecé a escribir algo que no consigo retomar. Vuelvo y vuelvo. Sirvan estas palabras para motivarme a volver a volver ese proyecto. Tengo algo que contar. Y no sé cómo. Tengo una idea, una teoría, una historia, y un proyecto. Antes, cuando tenía tiempo, no tenía la motivación suficiente para coger el toro por lo cuernos y buscar una salida a todo lo que tengo en mi cabeza. Ahora tengo la motivación, pero no encuentro el rincón. Las palabras no fluyen cuando las cosas van bien. No soy un profesional de esto, y no puedo sentarme a trabajar y esperar a que fluya lo que necesita de algo más que de vino y un ordenador para que se desarrolle.

Tengo que hacerlo, y voy hacerlo. Me lo debo.

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