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Censura

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Mañana de sol.

Parece que nunca va a acabar este otoño-invierno que está siendo la primavera en Berlín.

La canción que estaba escuchando habla de libertad de opinión. En USA. Creo que poco a poco nos vamos a tener que ir despidiendo de ese concepto. Creo que hay muchos conceptos actuales relacionados con la libertad de los que tenemos que despedirnos. Y nos vamos a despedir de ellos sin darnos cuenta.

Yo también hubiese pitado al himno.

Entendedme. Llevo con orgullo ser español. Echo de menos mi tierra. Cuando actúo, lo hago pensando en el hecho de que quizá alguien me juzga como español, y no como quien soy. Voy haciendo marca España allí donde puedo y me dejan. Pero también hubiese silbado.

¿Por qué en un evento deportivo y social tienen que haber símbolos políticos? Nos guste o no, la bandera en España, y el himno, son símbolos políticos, y no símbolos de unión. Y por el otro lado tenemos a dos equipos que a veces parecen más preocupados por el devenir político de su región, que por el devenir deportivo. Tocar el himno en esas circunstancias es un ejercicio (legítimo) de poder político, que entiendo que tuviera la reacción que tuvo. Todos sabían con antelación lo que iba a pasar, y se decidió que esos símbolos tuvieran más peso político, que de unión.

Por eso hubiera silbado; contra el mal uso de símbolos que debieran ser de unión.

Y después llega la censura. Y en otras circunstancias, la persecución.

Lo que aquí manifiesto quedará para siempre. O a lo mejor no. Pero lo que tengo claro es que no va a depender de mi la persistencia de lo que aquí manifiesto. Lo mismo un día decido borrar el blog. Pero en ese caso estaré cerrando la puerta por fuera, y tirando la llave al río. Lo que está dentro, seguirá dentro, y tendré desde ese momento prohibido el acceso al mismo. Pero habrá quien pueda entrar. El contenido seguirá ahí hasta que tiren el edificio.

Será fácil seguir las huellas que he ido dejando en internet para saber qué he expresado, dónde he estado, qué me ha interesado, y dónde he participado. Y todo lo que se encuentre (en el caso de que alguien tenga interés de buscar) podrá, y será, usado en mi contra. Será analizado fuera de contexto, y mis palabras se volverán contra mi.

Quizá un día estoy intentando dar una lección a mis hijos, y es él el que me recuerda que en tal fecha yo dije, o hice, tal o cual. Quizá es un jefe. Quizá una administración. Posiblemente un juez.

Conforme está evolucionando la vida, estamos dejando huella constante de qué hacemos, cómo lo hacemos, y dónde.

En la medida en que esa información dejemos de controlarla, cualquiera podrá hacer uso de ella en nuestra contra. Es momento de pensar en el futuro. Es momento de auto-censurarnos. Es un momento triste.

PD: Efectivamente, pone “Homade”

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Café

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¿Existe la suerte?

No estoy del todo convencido de su existencia en sentido positivo, pero si en sentido negativo. ¿Se puede controlar la suerte? Creo que no.

Esta mañana, procrastinando lo que debía hacer, me puse a leer un artículo referido a uno de mis ídolos musicales, Neil Young. Ese artículo me llevó a otro, y este último a un tercero. Es imposible referirse a la historia de la música sin hablar de Neil Young, pero es imposible referirse a la música de este sin referirse a Crosby, Stills and Nash (otra de mis debilidades musicales).

Una de las virtudes que tiene vivir dónde vivo, es que tengo la suerte de poder disfrutar de una oferta de conciertos impresionante. Este mismo año, CSN dan un concierto (carísimo, por cierto) aquí en Berlín. Y me debato entre la duda de ir o no. No sé si cuando me decida será demasiado tarde.

Al grano; la sucesión de artículos me llevó a una entrevista a David Crosby (uno de los mejores músicos y guitarristas de la historia), dónde se refería a la dinámica de abusos en la que se ha desarrollado su vida, y cómo a pesar de tener más de 70 años, y de haber hecho lo mismo que a tantos de sus amigos (Joplin, Hendrix,…) llevó a la muerte, el sigue sintiéndose fuerte, y capacitado para dar como mínimo diez años más de música. Comentaba, a su vez, que había hecho todo lo que estaba en su mano para haber tenido un rápido final. Todo lo anterior, teniendo en cuenta de que actualmente sufre de Hepatitis C, diabetes y de una afección en el corazón.

Está claro que nos encontramos un caso en el que no sólo ha escapado de la mala suerte, sino que creo debe haber algo más que justifique que, aun a pesar de haberlo hecho todo mal, el destino no le ha permitido fallar.

No lo sé.

¿Hay una correlación entre lo que nos deparará el futuro y lo que hacemos a diario? Es indudable. ¿Hasta qué punto está en nuestras manos todo lo que nos pase? Esa es la pregunta que llevo haciéndome desde hace muchísimo tiempo. Me imagino que no tiene una respuesta clara, pero seguro que en algún momento podré determinar un porcentaje.

Si la vida es justa, debe haber una correlación entre sucesos buenos y malos. Y, aunque no fuese justa, esa correlación debe existir. ¿Es subjetiva la apreciación de si lo bueno ha compensado lo malo y viceversa? Me lo imagino. ¿Cuándo podremos valorar eso? No tengo ni la más mínima idea.

Creo que cada día hago mejor café. La única limitación que tengo, es la de no poder beberlo tanto como me gustaría. Podría beber 10-12 tazas de café al día, pero las consecuencias serían peores que el placer que me produce.

No tengo ningún tipo de teoría sobre cómo hacer un buen café. Creo, además, que hoy en día hay muchos gurús al respecto.

Yo me limito a probar e investigar. No hay una receta. Cada día, a la hora de hacerme el café, varío la receta en base a criterios que ni yo mismo sabría entender, pero el resultado (siendo cada día distinto) es siempre igual de satisfactorio.

Como con todo, creo que hay que estar abierto a probar diferentes variedades, diferentes formas de hacerlo, y después decidir la que más gusta.

Yo tengo mis dos tipos de café favoritos (variando un poco, dependiendo del día):

– Café de filtro: un par de cucharadas de café molido para unos 400ml de agua. Sin azúcar y , por supuesto, sin leche. El café tiene que ser potente, pero no ácido.

– Café con leche: Café normal hecho en una cafetera expreso a media carga, más leche. 80% café, 20% de leche. Nada de azúcar. Si acaso, un poco de canela.

Pero cada momento tiene su café.

Hoy he hecho un experimento para ahuyentar la mala suerte. No sé si lo conseguiré. No sé si romperé el statu quo en el porcentaje de buena/mala suerte que tengo. El tiempo lo dirá. Y tiempo tengo.