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Sobre decidir

Sevilla Vespa

 

A todos nos ha pasado aquello de darnos cuenta demasiado tarde de estar viviendo una vida irreal, una vida que no se corresponde con lo que somos y con lo que sentimos. A mi me ha pasado, y a ti también.

He pasado muchas horas de mi vida haciendo lo que no quería hacer, y ahora me gustaría volver atrás para poder hacer (y deshacer) mi pasado. Ahora estoy demasiado lejos de personas con las que no disfruté todo lo que debería haber disfrutado. Y tengo miedo de no poder volver al hoy.

Tengo una fuerte conexión con personas a las que he descubierto desde la distancia, y las echo de menos. Y echo de menos lo que no podré echar de menos, que es lo que no he podido o podré vivir con ellos. De alguna forma estoy con ellos, pero no estoy allí. Y quizá no estaré.

He pasado unos días maravillosos con las personas más importantes de mi vida y eso me lleva a plantearme el por qué todas esas personas tan importantes no están a mi alrededor, o por qué no estoy yo en el suyo. Ahora mismo tengo una respuesta clara a esa pregunta, pero no sé si siempre la tendré. La apuesta en la que me encuentro, y que ha tenido rachas en las que me ha ido muy bien pero otras en las que me ha ido muy mal, no sé que me deparará. Me imagino que eso es vivir. Tomar caminos. Imagino también que una persona de mi edad debería tener otras preocupaciones que a mi hasta ahora no me han llegado, y que cuando lleguen confirmarán si el paso dado fue bueno o no.

Empiezo el año pensando en qué he dejado y en el por qué. Temiendo si alguna vez lamentaré lo que estoy haciendo ahora. De momento estoy feliz, pero me falta algo. Siempre me faltará. Haga lo que haga.

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La cueva

010115460

Fueron muchos días en mi cuarto.

Muchas mañanas.

Muchas noches.

Muchas tardes.

Aun no sé por qué me encerraba. Me imagino que era lo más cómodo.

Siempre me gustó la soledad. Incluso ahora, que disfruto más de la compañía, o que la compañía es más agradable. Quizá lo agradable de la compañía no fuese nunca un problema. Quizá el problema fui yo. Mi vida. Lo que decidí en ese momento. Dónde me encontraba.

Es curioso lo de la música en este blog. Ahora mismo suena aquello de “What would you think if I sang out of tune…”. Quizá fue ese el problema. Quizá todos necesitamos un poco de help of our friends. Quizá fue ese mi problema en ese momento. No lo sé.

Ahora estoy lejos de todo, y todos, lo que estaban dónde yo estaba cuando me encerraba en mi cuarto sin saber por qué. Pero no me arrepiento de aquello. No echo (aun) en falta los momentos que dejé de compartir cuando la distancia no era un impedimento para compartirlos. Quizá algún día lo haré. En aquel momento fue un proceso de aprendizaje. Fue por lo que tenía que pasar, cuando tuve que pasarlo. Mi travesía en el desierto. Ahora los tiempos no son fáciles, pero reacciono ante ellos de una forma total y absolutamente diferente. Eso me lo enseñó aquello.

No hay mejor aprendizaje que el que te proporciona lo vivido en tu carne. Nadie escarmienta en cabeza ajena, y por mucho que me hubiesen dicho en aquel momento que estaba cometiendo un error, no creo que lo hubiese visto con ese alcance.

Acabo de escribir error, con h. Ya lo he corregido

¿Estas pasando por eso?

¿Te sientes solo?

¿Te sientes mejor estando solo?

¿Te sientes mejor sin dar la cara?

Tranquilo. Pasará. Como todo pasa. La vida no es más que una sucesión de situaciones a veces más agradables, a veces menos, y la gran mayoría de ellas irrelevantes. Trata de aprender del momento que estás viviendo. Trata de ser mejor. Habrá un momento en que no puedas superar al pasado, pero siempre podrás superarte a ti. Lucha por eso.

Ten paciencia.

Todo pasa.

Todo.

Incluso lo que creemos que no.

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Una pequeña pausa

Berlin

Una nueva semana. Una buena noticia.

Tiempo difícil, no dejo de decirlo. Difícil y bonito.

Retos. Superaciones. Recaídas. Depresiones. Intensidad, en definitiva.

Me acuesto con varias noticias.

Una, que un asunto se acaba por fin. Hice más de lo que pude. Me metí dónde no debía. Dónde no ganaba, y me arriesgaba a perder. Y perdí. Pero se acaba. No sin ayuda. Pero se acaba. Me deja mal sabor de boca por una parte. Buen sabor de boca por otra. Está bien aprender dónde debes estar y dónde no. Porque no es es tu sitio. Porque no te lo van a reconocer.

La segunda es la amistad. Reconozco que desconfío. Es triste. Un amigo ha tenido un gesto conmigo y debo reconocer que lo primero en lo que he pensado es qué ganaba él para tener ese buen gesto. Y me equivoco. Aunque al final no me equivoque. Me equivoco.

La tercera, una opción.

Sigo con la duda de saber qué pensaré la semana que viene sobre lo que me pasa ésta. Tiempo incierto. Me gusta la incertidumbre, pero tengo el instinto de querer resolverla.

La opción puede ser una buena noticia o no. La última opción salió mal y me hundió durante tres semanas. Esta semana lo he retomado todo con muchas ganas. Otra decepción no me sentaría nada bien. Nada. Espero que no sea.

Me gustó ayer hablar con mi padre. Qué fuerza. Y con mi madre. Hoy hacen 35 años casados. Eso es ser rico. Algún día hablaré de ellos. Mi fuerza.

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Rocío

Rocío

¿Por qué tiene que haber una coherencia sentimental?

Los sentimientos no deberían entender de eso. Los sentimientos son confusos. Los sentimientos nos llevan a error. Los sentimientos son propios. Mis sentimientos no tienen que contentar a nadie. Tienen que confortarme a mi.

Mañana (por hoy) salen. Un año esperando a mañana. Siempre mañana. Siempre ese día. Siempre. Desde siempre. Para siempre.

Me apena no estar allí.

Ahora me doy cuenta de aquellos momentos no disfrutados. Por coherencia sentimental. Pero bueno. No he perdido la oportunidad de que esos momentos puedan volver a darse. Lo cual no es poco. Y es importante.

¿Cómo sería yo si hubiese sido incoherente en materia sentimental? No tengo ni la más remota idea. De dónde estaría. De cómo. De con quién.

No me interesa el continente. Me interesa el contenido. No me interesa el motivo. Me interesa la razón. No me importa la gente. Me interesa mi gente.

Ya solo queda un rato.

Me gustaría estar en ese rato. Me gustaría daros un beso. Y un abrazo. Y tiraros fotos. Y compartir con vosotros. Y reír. Y beber. Y sentir. Pero estáis lejos. Y así tiene que ser.

Vividlo como mejor sabéis. Disfrutadlo como mejor podáis. Y no os apene la incoherencia sentimental. Hacerlo por lo que creáis. Aunque lo que creáis pueda no ser lo que queráis. Aunque no os prestéis atención al para qué, sino al por qué.

Los años cada vez pasan más rápido. Pero siguen midiendo lo mismo. Disfrutad el ahora. Me gustaría veros.

Os quiero. Feliz camino papa. Feliz camino mama.