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Abren los bancos en Grecia

Por fin vuelven a abrir los bancos en Grecia. Esa ha sido la noticia esta mañana.

No obstante lo anterior, siguen las limitaciones a la hora de disponer de dinero en cajeros y oficinas, si bien se han tomado una serie de medidas (como acumular la cantidad a sacar semanalmente) para evitar las colas. Interesante.

Parece que, paso a paso, las aguas vuelven a su cauce, y me imagino que dentro de unas semanas cuando todo se apacigüe aun más, los ciudadanos griegos podrán volver a una “normalidad” que nunca más será la que fue.

El principal perjudicado de toda esta escena montada en Europa ha sido el ciudadano de a pie. El que se levanta todas las mañanas para ir a trabajar. El que sólo quiere que le dejen vivir. Por supuesto, los responsables del desastre griego, tanto de dentro como de fuera de sus fronteras, no sufrirán las consecuencias. Tampoco los que viven con desahogo económico. Tampoco los partidos que apoyaron las medidas y que establecieron el camino a seguir para llegar al caos económico en el que se ha convertido Grecia. Por supuesto, los líderes europeos que en su día apoyaron a estos últimos, tampoco responderán de nada.

Y eso es lo que peor me parece en toda la situación griega. Eso es lo que me saca de mis casillas cuando alguien se refiere al pueblo griego como conjunto responsable de la situación que sufren. El pueblo griego no es del todo responsable. Ellos, como nosotros, se limitan a votar a un conjunto de personas que después tienen la capacidad para hacer o deshacer lo que quieran sin ningún sometimientos a la ley penal por esas desviaciones. Nadie ha votado las medidas que se critican del pasado griego. Los casos de corrupción. La falsedad en cuentas. Las estúpidas asignaciones que tenían algunas partidas presupuestarias.

Indudablemente, algo de responsabilidad tienen. Pero no culpa.

Creo que hace falta un poco más de empatía en la ciudadanía europea. A todos se nos olvida que mañana podemos ser nosotros los que nos veamos en la piel de ellos. Se nos olvida, que tenemos un gobierno que ha incumplido las principales promesas electorales que hiciera en su día para conseguir la mayoría conseguida. Se nos olvida, que la única subsistencia en España es debida al precio de crudo, y a la concesión de créditos por parte de Europa. Se nos olvida que no estamos mejor por haber sido mejores. Estamos mejor porque, de momento, nos lo permiten.

Más empatía, por favor.

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Acuerdo en Grecia

Esta mañana nos hemos despertado con la noticia de la firma del acuerdo entre Grecia y los principales líderes de la Unión Europea. Y aquí viene un poco la clave de la opinión que me merece un poco el asunto.

Al margen de las medidas durísimas tomadas, y que son de fácil acceso para cualquiera que tenga el más mínimo interés por saber qué es lo que se está cociendo en la cocina de Europa; creo que lo más destacable es la responsabilidad que han tomado determinados dirigentes en la toma de la decisión.

Así, nos encontramos con que al abrir cualquier periódico de cualquier país de la Unión Europea (y me imagino también que a nivel internacional) es que la voz cantante de las decisiones tomadas por parte de los líderes de la Unión Europea, han sido del presidente francés, Hollande, y sobretodo de su homóloga alemana, Merkel. Estamos hablando de una Unión Europea que, dependiendo del ámbito y del sector en el que nos movamos, está integrada por un total de más de 20 países. Paises, en su enorme mayoría, que no han tenido ni la más mínima oportunidad de manifestarse contra lo propuesto por la señora Merkel. Si es que así lo hubiesen querido, que lo dudo.

Estamos ante un ente supranacional que al final viene siendo dirigido por la mandataria de un país. Teniendo en cuenta que esta última ha sido solo elegida por los nacionales de Alemania, la autoridad para representar al resto de Europa no es, desde luego, democrática.

Podemos estar de acuerdo en el hecho de que, de hecho, la potestad se la esta dando el silencio de los líderes de los demás países, pero a mi como ciudadano no es una cuestión que me sirva de nada. Sólo puedo votar a mis dirigentes una vez cada cuatro años, y, además, estos dirigentes no están sometidos a ninguna responsabilidad en cuanto a la desviación de sus promesas electorales con respecto a su toma de decisión.

Creo firmemente que, aunque sólo sea siguiendo criterios estéticos, deberíamos impedir que este atentado a la democracia y a la soberanía popular deje de ser el elemento característico del Eurogrupo. La señora Merkel no me representa. No quiero que la toma de decisiones dependa exclusivamente de ella. Pero, si dada la incapacidad política de mis representantes, lo anterior es realidad, quiero que se dibuje de otra forma. Cada vez que Angela Merkel sale representando al común de la Unión Europea, se está dando un paso atrás en la construcción de una Europa unida.

No puedo hacer más que pensar en un pasado no tan lejano, cuando veo a un dirigente de Alemania tomar decisiones con respecto a países terceros.

Y para otro día, dejamos el análisis de las medidas tomadas, y los beneficiarios de las mismas. Revancha sería un calificativo demasiado benévolo.