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Sobre decidir

Sevilla Vespa

 

A todos nos ha pasado aquello de darnos cuenta demasiado tarde de estar viviendo una vida irreal, una vida que no se corresponde con lo que somos y con lo que sentimos. A mi me ha pasado, y a ti también.

He pasado muchas horas de mi vida haciendo lo que no quería hacer, y ahora me gustaría volver atrás para poder hacer (y deshacer) mi pasado. Ahora estoy demasiado lejos de personas con las que no disfruté todo lo que debería haber disfrutado. Y tengo miedo de no poder volver al hoy.

Tengo una fuerte conexión con personas a las que he descubierto desde la distancia, y las echo de menos. Y echo de menos lo que no podré echar de menos, que es lo que no he podido o podré vivir con ellos. De alguna forma estoy con ellos, pero no estoy allí. Y quizá no estaré.

He pasado unos días maravillosos con las personas más importantes de mi vida y eso me lleva a plantearme el por qué todas esas personas tan importantes no están a mi alrededor, o por qué no estoy yo en el suyo. Ahora mismo tengo una respuesta clara a esa pregunta, pero no sé si siempre la tendré. La apuesta en la que me encuentro, y que ha tenido rachas en las que me ha ido muy bien pero otras en las que me ha ido muy mal, no sé que me deparará. Me imagino que eso es vivir. Tomar caminos. Imagino también que una persona de mi edad debería tener otras preocupaciones que a mi hasta ahora no me han llegado, y que cuando lleguen confirmarán si el paso dado fue bueno o no.

Empiezo el año pensando en qué he dejado y en el por qué. Temiendo si alguna vez lamentaré lo que estoy haciendo ahora. De momento estoy feliz, pero me falta algo. Siempre me faltará. Haga lo que haga.

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Llegó el día

ICE

Por fin llegó el día.

Hace tiempo que debería haber tomado un par de decisiones que, no hace demasiado, por fin tomé. Y hoy llegan las consecuencias/frutos.

La experiencia de los dos últimos años me hacen ver este tipo de días desde una determinada postura de desconfianza e inseguridad. Lo que aparenta ser bueno, no tiene por qué serlo. Y es de eso de lo que quiero hablar ahora.

Hace un par de semanas le escribí a mi hermano una carta en la que le reconocía que me había equivocado muchas veces en la vida. Le decía, que me había equivocado incluso cuando me estaba esforzando por hacer lo que creía que era lo correcto. Esa es una perspectiva que te da el tiempo. No puedes saber lo que te va a deparar el futuro ni siquiera aunque te empeñes en esforzarte por lograr aquello que quieres conseguir, o por hacer lo que es relativamente objetivo que está bien hacer.

Como ya he comentado alguna vez por aquí (aunque no sé si después borré) creo que de una forma u otra, la vida no es que sea justa, sino que es equilibrada. Normalmente vas a vivir una serie de experiencias buenas que van a contrarrestar (si así lo ves) lo malo que te va a pasar. Creo que al final es más una cuestión de actitud que de realidad el saber si te está yendo bien o mal en la vida. Y lo digo, a pesar de creer que la vida no está siendo totalmente justa conmigo en los últimos años.

Por ello, me puedo imaginar que ese par de cosas a las que me refiero hoy traerán consecuencias buenas y malas a la vez. Precisamente por eso, no quiero lanzar ni una sola campana al vuelo. Simplemente espero que salga todo según lo previsto, que ya será suficiente.

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Nueva época

Ramo de boda

Dos semanas de ruido. Dos semanas de silencio. Las dos mejores semanas de mi vida.

Por primera vez estoy sólo desde entonces. Ha sido una marea de cariño, amor, amistad, sentimientos, risas y pasión la que me han tenido alejado de este rincón en estas dos semanas.

Pero no sólo la he disfrutado yo; tengo la suerte de haber compartido estos momentos con la gente que más quiero, y creo que el grado de satisfacción de estos es muy similar al mío.

Me gustaría escribir sobre lo acontecido en estas dos semanas y lo voy a hacer, pero no por aquí. La intimidad de los momentos vividos excede a lo que quiero, o no, compartir en este blog. En cualquier caso, estoy de vuelta. Volveré a la dinámica de antes, y volveré a compartir todo lo que por aquí suelo.

Vengo con baterías recargadas, con el ánimo por las nubes, con muchos sueños por cumplir, y con grandes expectativas. A ver qué tal se da esta nueva época.

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Qué bueno eres

árbol

Eres tan bueno como lo mejor que hayas hecho.

Teniendo en cuenta lo anterior, el silogismo es sencillo. Desde que llegué no he sido muy bueno en atención a los resultados.

Acaba una vieja semana, y empieza una nueva que no sabemos nunca a dónde nos llevará.

Al final siguen pasando los días sin resultados objetivos. Subjetivos, si. Para que vamos a engañarnos. La situación no es la misma animicamente que la que tenía unas semanas atrás. Decidí seguir una vereda, y en ella estamos. Estoy dedicándole muchas horas y esfuerzos a esta nueva idea.

El problema (o la solución) es que el éxito va a depender exclusivamente de la apreciación que terceros hagan de mi trabajo. Y no tengo ni la más mínima idea de que es lo que quieren. Me baso en hacer lo que yo creo que ellos querrían ver, pero eso no es en si una solución. Tampoco hay una forma de investigar al objeto de llegar a lo que ellos esperan de todo esto.

En definitiva, que vamos a ciegas, pero confiados. Y así seguiremos.

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De noche

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Se hace de noche.

Se hace de noche en Berlín.

Me vuelvo a encontrar en época de decisiones. Y cada decisión conlleva la posibilidad de cometer un error. Y ya he cometido varios. Sobre todo vistos desde la distancia.

¿Cuál es la mejor forma de proceder?

¿Qué camino tomar?

No lo sé.

Hace un mes que escribí las palabras de arriba. Es de noche en Berlin. Noche de tormenta y granizo. Rayos. La retomo.

Las decisiones de las que dudaba entonces están tomadas. El paso está dado. El camino ha comenzado. Y me ha sentado bien en todos los aspectos.

¿Me habré equivocado? Ahora después de haber dado el paso me doy cuenta de que es bastante más posible de lo que pudiese haber valorado en su momento. Pero es no cambia el resultado. Creo que era el paso que había que dar. Creo que es la única forma que tengo de poner en práctica lo mucho aprendido. Como me explicaron un día, es posible que entre en una dinámica que no sea lo suficientemente buena como para sentirme alentada a seguir, pero que cada vez que me vea animado a dejarlo aparezca algo que me impida hacerlo. Fue una gran verdad que me dijeron. Hice bien en no olvidarla.

Veremos como se desarrollan los acontecimientos.

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Cambridge

Santa Cruz

Hay momentos en la vida en los que aprecias que tienes una perspectiva interesante para analizar lo que te ha pasado. Esta situación viene con los años. Este fin de semana tuve uno de estos momentos.

Acabo de llegar de Cambridge. No de estudiar. De una boda.

No he estado mucho tiempo por allí, pero si el suficiente para conocer a mucha gente nueva. Muchos estudiantes. Profesores. Personas que han tenido una claridad a la hora de planificar sus carreras que yo no tuve. Me explico.

Es imposible llegar a esa Universidad dejándose llevar por una dinámica que no sea la del trabajo constante. Y ese trabajo debe empezar pronto. Y además, llegado el momento, deberás poder pagar el sueño.

Mi carrera universitaria fue una dinámica. Dinámica, dónde aprobar era el objetivo final. Pasar exámenes. Quitarme asignaturas de enmedio. Sin fin. Sin lógica. Ir derribando barreras para poder afrontar la siguientes. Mi objetivo no era aprender. No estaba encaminado a un determinado objetivo profesional o académico. Y lo conseguí. Y me sentí feliz por ello. Y en momentos como el que he vivido este fin de semana me doy cuenta del error.

Culpa mía. Pero nunca tuve una referencia. No supe hasta que no fue tarde la importancia del resultado. De aprender. De ser mejor que el resto. De relacionarte mejor que los demás. De tener un objetivo, y fijar las pasos a seguir para obtenerlo. De intentar ser el mejor. De hacer la cosa lo mejor que se posible. De, en definitiva, ganar.

Una carrera exitosa no tiene por qué significar más trabajo. Sinceramente lo creo. En mi caso, no creo que los buenos resultados me hubieran requerido más trabajo o esfuerzo. Lo único que hubiese tenido que hacer es tener una mejor estructura.

Y ahora, de nuevo, lo veo como un error. Un error de difícil solución.

Me preocupa pensar que quizá pueda no estar viendo ahora algo que, visto desde el futuro, me muestre que estoy obrando de forma errónea. Estoy en una época de cambios. De nuevos caminos. De toma de decisiones. De intentar abrirme paso de nuevo. Y no sé si estoy dando los pasos correctos.

Ahora tengo un plan. Una estructura. Un camino. Pero lo tuve desde que llegué. El problema es que no ha tenido resultados. Ahora tengo la sensación de que hay más cosas que no dependen de mi, que las que dependen. Intento hacer bien las que dependen de mi, pero no sé si tendría más éxito haciéndolas de otra manera. Tengo miedo de ver claro en el futuro algo que no estoy sabiendo ver ahora. Espero que no suceda.

Si pudiese volver atrás. O si tuviese que recomendar a alguien en el futuro, creo que le recomendaría tener una estrategia. Buscar. Probar en la época en la que se puede probar. Definir los gustos. Imaginarse en el futuro. Y luchar con fuerza por obtenerlo.

Nunca es tarde para cambiar una dinámica. Pero si puede ser tarde para tomar determinadas decisiones. Yo ya no puedo volver atrás y deshacer lo hecho. Tampoco sé si lo querría.

Me queda la tranquilidad de ser ahora consciente de todo lo arriba expuesto. Me queda la tranquilidad de que ese conocimiento estará presente en el desarrollo futuro de mis acontecimientos. ¿Me equivocaré? Seguro. Como siempre. Pero también habrá aciertos.

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Tiempo de descanso

Un rinconcito al norte

Un tiempo de descanso.

No muy largo. Lo suficiente. Domingo de nuevo. Como siempre. Empezamos.

Tiempo para pensar. Para seguir pensando. Para soñar. No ha sido mucho tiempo. Pero ha sido suficiente.

No he tenido mucho tiempo para estar sólo. Pero no lo he necesitado. Porque ese no estar solo ha ayudado. Me explico.

Sigo pensando que sé qué quiero y qué no quiero en mi futuro. Simplemente el diamante se va puliendo. Hay cuestiones que han estado presentes en mi vida en los últimos meses que empiezan a sobrarme. También determinadas personas. He tomado alguna decisión con respecto a personas que me agotaban. No ha sido fácil dar ese primer paso, pero ha sido gratificante.

El tema de trabajo lo toco otro día, porque hay mucho de lo que hablar. Sobre todo en las próximas semanas.

Sigo pensando que la mejor forma de no dejar que este tiempo pase en balde, es cuidar los aspectos en los que si puede mejorarse. Sigo limitado en materia de deporte por los dolores que tengo en las piernas, pero seguiremos por otras vías. He encontrado en él la mejor forma de superarme a diario.

Hay cuestiones sin embargo en las que no consigo avanzar. Hay cuestiones que las consigo cambiar siempre que no tenga una influencia externa que me saque de ese camino.

Voy a pensar en propósitos para los próximos meses.