0

Violencia de género

Es siempre espinoso tratar un tema como el de la violencia de género.

Me considero un firme defensor de la igualdad. He sido educado en una casa dónde ser hombre o mujer no tenía ningún privilegio a la hora de recibir derechos u obligaciones. Estoy tan seguro de la igualdad entre géneros en todos los aspectos posibles, que creo que pocas medidas correctoras de desigualdades son justas. Aunque haberlas, haylas. Allí dónde efectivamente existan, que se identifiquen y se actúe para eliminarlas. Por mojarme y poner un ejemplo, creo que una mujer puede tener más problemas a la hora de encontrar un trabajo por el simple hecho de ser fértil.

La existencia de personas que se toman la cuestión de la diferencia de sexos como una revancha, o como una reclamación de derechos históricos, respectivamente, no hace más que dañar al fondo del asunto. Y voy a hablar de dos casos en concreto:

En el primero,  me sigue sorprendiendo el trato que desde organizaciones feministas se da a la figura de las amas de casa. En muchísimos casos, la mayoría, las mujeres que hoy son amas de casa (especialmente las mujeres de entre 40 y 70 años) lo son fruto de una cultura y una presión social que les llevó a dejar de lado cualquier expectativa de futuro para servir dentro de casa. Muchas mujeres dejaron de estudiar, de trabajar, de vivir, en el momento en que se casaron con motivo de que “su papel” era el de criar niños y limpiar. Estas mujeres han sido, son, y serán víctimas de su género. Y sin embargo no se toman medidas con respecto a ellas. La inserción laboral de una mujer que durante los 20 años anteriores no ha hecho otra cosa que trabajar dentro de su casa debería ser una prioridad para las administraciones. El acceso a la Universidad de estas, gratuito y fomentado. La independencia económica, garantizada. Y así seguiría un buen rato.

El segundo; creo que hace mucho daño intentar igualar a los hombres que sufren las consecuencias de la legislación contra la violencia de género, con las mujeres víctimas de violencia de género. Como Abogado, he sido testigo de casos de abusos de la normativa de defensa de las mujeres sin justificación suficiente. Soy consciente de que se ha violentado el derecho para obtener un beneficio. Y soy consciente de que hay hombres maltratados por sus mujeres. Pero esto no es más que una gota dentro de un mar de realidad de maltrato del hombre sobre la mujer. No se pueden comparar dos situaciones tan diferentes. La posición del hombre no es ni parecida a la de la mujer en este aspecto. Las mujeres, desgraciadamente, siguen siendo víctimas en una proporción infinitamente mayor a la del hombre. Y por eso, tweets como el de la Policía de Madrid del otro día me parecen lamentables.

Que existan despojos humanos que defiendan la violencia sobre una persona simplemente por razón de género no debería hacer perder el fin de lo que se persigue cuando se habla de violencia de género: acabar con la violencia física y social contra la mujer, y fomentar un futuro de igualdad dónde el hecho de ser mujer u hombre no te cualifique o perjudique en ningún aspecto de tu vida.

Anuncios
0

Meanwhile in Spain

Cada vez que me levanto; o antes de acostarme; o al hacer una pausa, me gusta dedicar un rato a buscar un poco de información sobre España. Desde hace mucho tiempo, decidí intentar no vivir la realidad de España de forma directa, y centrarme un poco más en la de Alemania, que es dónde vivo.

Los medios que uso son los normales: periódicos, facebook, twitter, etc…

Pues bien, no deja de sorprenderme el hecho de que a pesar de que leo mucho menos sobre la realidad informativa de España, las conclusiones que saco sobre lo que allí está pasando son mucho peores. Ahora no hay informaciones sobre terceros asuntos que diluyan el gravísimo contenido de algunas noticias.

De las noticias de las últimas semanas me quedo con dos:

La primera, relativa a la comparecencia del Presidente del Gobierno en la cual quedó demostrado que los datos expuestos estaban expresados de forma que daban a entender una realidad que no era tal. En definitiva, que en la mayoría de los datos analizados la situación de España será posiblemente peor a la que tenía cuando el gobierno (con aplastante mayoría absoluta) entro al poder. Siendo expuestos los datos por el Presidente de forma que daban a entender lo contrario.

Segunda, que el Ministro del Interior recibió al ex-director (hoy imputado) de uno de los bancos peor gestionados de España, que dejara un agujero económico de miles de millones de euros, en su despacho del Ministerio.

Y lo que vengo aquí a analizar no es nada relacionado con cuestiones de decencia política, transparencia o corrupción; lo que vengo a analizar es la sensación de impunidad con la que deben sentirse los dirigentes políticos de ese país cuando actúan así. Es inconcebible que una persona responsable tome las decisiones arriba señaladas sin tener miedo a las consecuencias que se pueden derivar de ello. No tienen miedo a la vergüenza, al bochorno, a las consecuencias políticas, ni por supuestos a las consecuencias jurídicas que el actuar de esa forma pueda acarrearles.

¿Por qué se da esta circunstancia?

Al final, me temo, que la ciudadanía y algunos poderes de facto, como los medios de comunicación, no se toman a la clase política como lo que son: dirigentes que están en sus puestos para tomar decisiones en beneficio de todos, y no sólo de quienes los han votado, o se llevan sus favores.

Mientras haya medios que justifiquen lo injustificable, y ciudadanos que apoyen las opiniones vertidas por esos medios, y las defiendan, seguiremos en este mar podrido de desvergüenza que es el poder político en cualquier ámbito.

Me avergüenza ver lo que veo, y leer lo que leo. Pero más me avergüenza ver a quienes justifican que les roban, les saquean, y encima se ríen de ellos.

1

Reforma de la Ley Electoral

Con total independencia de cual sea el contenido de la reforma de la Ley electoral, lo que aquí vengo a criticar es la forma, el momento de realizarlo y la respuesta de los medios de comunicación.

Todo el aparato está funcionando para silenciar la realidad que estamos viviendo en España, y que no es otra que la de falta de democracia, de poder en manos del pueblo, la incapacidad que tenemos para hacer responsables a los políticos por sus actos, y la falta de un servicio público esencial que a los ciudadanos no nos están prestando los medios de comunicación.

Es absurda la falta de rigor con el que se está informado sobre materias de gran relevancia para el pueblo de a pié.

No puede atacarse, ni colaborar en este ambiente de odio en la opinión pública, por medidas que al final poca relevancia tienen para el común de los ciudadanos (como es que un gobierno municipal cree una página web para señalar a periodistas) y que nos encontremos con medidas que estás destinadas a golpear al estado democrático que tenemos y que la respuesta sea tan relajada.

Me avergüenza ver en qué se está convirtiendo la política en España, y me avergüenza ver la enorme cantidad de palmeros que este grupo de privilegiados tiene a su alrededor.

Habría que hacer algo.

3

El día que dejé de ganar dinero para siempre

Bosque en Alemania

“El mundo no está hecho de amor y aire”

Nunca olvidaré esa frase. Me la dijo una persona muy importante para mi, en un momento vital.

La cuestión tiene mucho sentido. Y hoy quiero hablar de ello.

Si has leído las entradas anteriores, sabrás más o menos de dónde vengo, y dónde estoy. Además, sabrás que en definitiva lo que quiero hacer el hablar de mi experiencia en Alemania, desde todos los puntos de vista. Y ahora el punto de vista que más me interesa es el del trabajo. Vamos a ello.

Es cierto que ahora mismo estoy dado de alta en España como autónomo. Y es cierto también que estoy dentro de un proyecto en el que llevo ya unas semanas trabajando. Pero me refiero a otra cuestión. A la cuestión de ganar dinero, y de cómo un día (sin saberlo) decidí que nunca más iba a ganarlo.

Al venirme a vivir a Alemania no sabía en realidad qué es lo que me esperaba. No sabía que no iba a tener (posiblemente nunca) un oportunidad de ganarme la vida haciendo lo que sé hacer. No sabía que aquí iba a ser siempre un español, para lo bueno y para lo malo. No sabía cómo era aquí mi sector. No sabía de ninguna de las dificultades que me estoy encontrando.

Y a pesar de no saberlo, me vine. Creo que en el momento que me desconecté laboralmente de España enterré mi futuro profesional. No estamos hablando de una cuestión de volver y reemprender lo dejado, estamos hablando de un camino sin marcha atrás posible. Y eso es porque dos, no siempre son uno más uno.

En mi caso, dos, tienen que ser dos. El uno más uno sólo sería posible sin viviéramos en diferentes países, y no es un planteamiento el que así sea en el futuro. Mi abandono profesional vino acompañado de los inicios profesionales de mi pareja, y en eso estamos. No podemos volver a cometer el mismo error. No tendría sentido volver a intentarlo a España cambiando de víctima. No sería justo ni para mi, ni para mi pareja, hacerle pasar por lo mismo que yo estoy pasando. Y por eso, mi situación es sine die.

La vida no es amor y aire. Es cierto. Una persona necesita tener algo en la cabeza, un objetivo, para sentirse útil. Y ese sentido viene casi siempre relacionado con el desarrollo profesional. Y yo ese desarrollo lo tengo cerrado.

Ahora, después de dos años aquí, se que es imposible que pueda hacer uso de mi experiencia y mi formación para ganarme la vida como cualquier otro ciudadano de los que me rodean. A lo máximo que aspiro es a poder ayudar a alguien con lo que sé, y con lo que pueda realizar desde aquí, que no es mucho. Y eso me ha enterrado en cuanto a expectativas profesionales.

Y la cuestión no tiene salida. Y no lo digo desde el pesimismo, sino desde la realidad.

Podría intentar reciclarme, pero al final seguiré siendo siempre un español que llegó tarde a un juego que empezó hace tiempo. Soy consciente de que por mucho que mejore no seré nunca tan bueno como el peor de los que han seguido los pasos adecuados. Soy consciente, a su vez, de que el mercado laboral dónde me muevo es muy complicado, y que no hay hueco ni siquiera para lo buenos.

Y por último, al margen de la vida laboral y profesional, mi vida personal sigue dando pasos con el destino final de acabar aquí haciendo mi vida para siempre. Afortunadamente, todo hay que decirlo.

Y por eso digo. El día que me desconecté de aquello,decidí que nunca más iba a ganar dinero. Creo que me moveré en los años que me queda intentando subsistir. Intentando mejorar. Pero con un techo muy bajo. La mejor expectativa profesional que me espera aquí es muy inferior a la que tendría (incluso ahora mismo) en España, y eso no puedo dejar de pensarlo, y lamentarlo.

Existiría alguna opción de que lo anterior cambiase, pero cada día que pasa se hace más complicado y, además, depende de un componente de suerte que yo nunca he tenido.

Y paso a paso empiezo a verlo claro. Y, desgraciadamente, a resignarme.

0

Abren los bancos en Grecia

Por fin vuelven a abrir los bancos en Grecia. Esa ha sido la noticia esta mañana.

No obstante lo anterior, siguen las limitaciones a la hora de disponer de dinero en cajeros y oficinas, si bien se han tomado una serie de medidas (como acumular la cantidad a sacar semanalmente) para evitar las colas. Interesante.

Parece que, paso a paso, las aguas vuelven a su cauce, y me imagino que dentro de unas semanas cuando todo se apacigüe aun más, los ciudadanos griegos podrán volver a una “normalidad” que nunca más será la que fue.

El principal perjudicado de toda esta escena montada en Europa ha sido el ciudadano de a pie. El que se levanta todas las mañanas para ir a trabajar. El que sólo quiere que le dejen vivir. Por supuesto, los responsables del desastre griego, tanto de dentro como de fuera de sus fronteras, no sufrirán las consecuencias. Tampoco los que viven con desahogo económico. Tampoco los partidos que apoyaron las medidas y que establecieron el camino a seguir para llegar al caos económico en el que se ha convertido Grecia. Por supuesto, los líderes europeos que en su día apoyaron a estos últimos, tampoco responderán de nada.

Y eso es lo que peor me parece en toda la situación griega. Eso es lo que me saca de mis casillas cuando alguien se refiere al pueblo griego como conjunto responsable de la situación que sufren. El pueblo griego no es del todo responsable. Ellos, como nosotros, se limitan a votar a un conjunto de personas que después tienen la capacidad para hacer o deshacer lo que quieran sin ningún sometimientos a la ley penal por esas desviaciones. Nadie ha votado las medidas que se critican del pasado griego. Los casos de corrupción. La falsedad en cuentas. Las estúpidas asignaciones que tenían algunas partidas presupuestarias.

Indudablemente, algo de responsabilidad tienen. Pero no culpa.

Creo que hace falta un poco más de empatía en la ciudadanía europea. A todos se nos olvida que mañana podemos ser nosotros los que nos veamos en la piel de ellos. Se nos olvida, que tenemos un gobierno que ha incumplido las principales promesas electorales que hiciera en su día para conseguir la mayoría conseguida. Se nos olvida, que la única subsistencia en España es debida al precio de crudo, y a la concesión de créditos por parte de Europa. Se nos olvida que no estamos mejor por haber sido mejores. Estamos mejor porque, de momento, nos lo permiten.

Más empatía, por favor.

0

Acuerdo en Grecia

Esta mañana nos hemos despertado con la noticia de la firma del acuerdo entre Grecia y los principales líderes de la Unión Europea. Y aquí viene un poco la clave de la opinión que me merece un poco el asunto.

Al margen de las medidas durísimas tomadas, y que son de fácil acceso para cualquiera que tenga el más mínimo interés por saber qué es lo que se está cociendo en la cocina de Europa; creo que lo más destacable es la responsabilidad que han tomado determinados dirigentes en la toma de la decisión.

Así, nos encontramos con que al abrir cualquier periódico de cualquier país de la Unión Europea (y me imagino también que a nivel internacional) es que la voz cantante de las decisiones tomadas por parte de los líderes de la Unión Europea, han sido del presidente francés, Hollande, y sobretodo de su homóloga alemana, Merkel. Estamos hablando de una Unión Europea que, dependiendo del ámbito y del sector en el que nos movamos, está integrada por un total de más de 20 países. Paises, en su enorme mayoría, que no han tenido ni la más mínima oportunidad de manifestarse contra lo propuesto por la señora Merkel. Si es que así lo hubiesen querido, que lo dudo.

Estamos ante un ente supranacional que al final viene siendo dirigido por la mandataria de un país. Teniendo en cuenta que esta última ha sido solo elegida por los nacionales de Alemania, la autoridad para representar al resto de Europa no es, desde luego, democrática.

Podemos estar de acuerdo en el hecho de que, de hecho, la potestad se la esta dando el silencio de los líderes de los demás países, pero a mi como ciudadano no es una cuestión que me sirva de nada. Sólo puedo votar a mis dirigentes una vez cada cuatro años, y, además, estos dirigentes no están sometidos a ninguna responsabilidad en cuanto a la desviación de sus promesas electorales con respecto a su toma de decisión.

Creo firmemente que, aunque sólo sea siguiendo criterios estéticos, deberíamos impedir que este atentado a la democracia y a la soberanía popular deje de ser el elemento característico del Eurogrupo. La señora Merkel no me representa. No quiero que la toma de decisiones dependa exclusivamente de ella. Pero, si dada la incapacidad política de mis representantes, lo anterior es realidad, quiero que se dibuje de otra forma. Cada vez que Angela Merkel sale representando al común de la Unión Europea, se está dando un paso atrás en la construcción de una Europa unida.

No puedo hacer más que pensar en un pasado no tan lejano, cuando veo a un dirigente de Alemania tomar decisiones con respecto a países terceros.

Y para otro día, dejamos el análisis de las medidas tomadas, y los beneficiarios de las mismas. Revancha sería un calificativo demasiado benévolo.

0

La maldad

Muffins

Dejadme pecar de naif.

Creo que la maldad en el ser humano es algo extraordinario. En el sentido de que no es normal que nos la encontremos en la vida cotidiana.

Sólo tendríamos que echar un vistazo a un periódico para rebatir las anteriores palabras. Pero dejadme que me explique.

No quiero justificar ningún tipo de violencia, delito o daño; sólo quiero buscar una interpretación.

Obviamente hay personas que objetivamente hacen el mal. Creo que hoy son menos que ayer. Pero también creo que hoy tienen más publicidad que ayer. Hoy y ayer. Así, viviendo en ciudades seguras como vivimos, tenemos sensación de inseguridad. No voy a rebatir esto. No puedo.

Quiero acudir a la justificación que encuentra en su actuar la persona que comete los actos a los que antes me referí.

Ahora mismo, en España por ejemplo, tenemos a una serie de personajes (públicos y privados) que encabezan la representación del mal. Políticos, banqueros, delincuentes habituales, maltratadores, asesinos, etcétera.

Poco favor me haría justificar a los anteriores. No soy su abogado, y nunca lo seré. Mi opinión sobre cualquier persona en la que ahora pienses, es muy similar a la tuya.

Pero tengo la sensación (inverificable, por otra parte) de que si te sientas a hablar con estas personas, podrán explicarte el proceso que les llevó a hacer lo que hicieron. Con convencimiento de que lo que hacían estaba bien hecho o, en el peor de los casos, no era peor que lo que la mayoría hace en su día a día. Quizá su actuar fue (según su entender) en beneficio social, familiar o instrumental.

Mal haría también si me refiriese a un caso en concreto. Pero pongámonos a divagar. Con el tema favorito actual: el político.

Imaginemos un partido político. El partido político ha usado su poder para crear una red clientelar (que beneficia claramente a miles de personas). Red clientelar que le permite mantenerse en el poder. Ese poder se traduce en esa situación beneficiosa para esas personas. La pérdida de poder significaría el empeoramiento de miles de personas a las que, quizá, podemos ponerle cara, o que (incluso) son familiares nuestros.

¿Quién sostiene esa red clientelar?, ¿La sostiene el político que ejerce la alta responsabilidad?, ¿el trabajador del partido?, ¿el colaborador que le da difusión?, ¿el que apoya el partido esperando recibir ese beneficio?. Esta claro, que todos los elementos de la escala tienen parte de culpa. Pero ninguno es culpable del todo. Es más, cada uno tiene una justificación de hacer lo que hace. Y en muchos casos tiene la justificación de que el mal que hacen individualmente es muy inferior al beneficio que reciben.

Lo anterior, estoy de acuerdo, es lamentable. Pero creo que es natural. Forma parte de nuestra forma de ser.

No creo que haya muchas personas que, cuando cometan una infracción, delito o daño, lo hagan deliberadamente. En la mayoría de los casos lo hacen con una justificación (errónea e ilógica). Pero soy un firme defensor de que ese razonamiento existe.

Pongamos la persona que conduce bebido. No creo que nadie beba a sabiendas de que pueda matar a una persona. Nadie bebe sabiendo que ese sorbo puede suponer la muerte de otro ser humano. Simplemente beben (aun a sabiendas de que es peligroso).

Vuelvo a decir que no lo justifico, simplemente me interesa saber qué es lo que hay detrás de daño que infligimos a otra persona, y como digo, en la inmensa mayoría de los casos, no es un daño deliberado.

Es más deliberado el daño que se le hace al vehículo nuevo del vecino con una llave, que la muerte provocada por un conductor que, aun habiendo bebido más de lo necesario, decidió ponerse a los mandos del coche.¿Cual de los dos daños es más grave? No cabe duda. ¿Cual merece más castigo? Tampoco. ¿Cual es más despreciable? Esta claro.

Pero cuando nos encontramos con un delito efectuado con el único ánimo de hacer daño sin justificación (y para mi el caso más claro es el de Sandra Palo), las formas que, dentro del derecho y de la psicología, tenemos para evitar que el mismo se vuelva a repetir, son mucho más reducidas.

Y eso, es lo que lo dificulta todo.