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Se acerca el día

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Esto se está llenando de motivados. Gente que te dice qué puedes (casi todo), y que la mayoría de las limitaciones las tienes en la mente. No me parece mal.

Para mi un fracaso es aquello que ni siquiera se ha intentado. Algo que quedó en el tintero. Un sueño. Al contrario, nada que se haya intentado debe ser considerado un fracaso. Ni mucho menos. Yo soy un claro ejemplo de ello, y he contado por aquí muchas experiencias que derivaron en fracaso y que, sin embargo, sirvieron de valioso aprendizaje.

Pero creo que no todo se puede conseguir. Creo que hay clarísimas limitaciones en lo que cada uno puede y/o no puede conseguir, y creo a su vez que depende de la fuerza mental de cada uno saber en qué se está metiendo, y en qué no. Me parece aventurado no medir los riesgos de cada paso que se está dando.

Después, podremos valorar si la apreciación de los riesgos fue buena o mala. Pero hay que partir de una meditación previa antes de iniciar algo que quizá nos genere más frustración que aprendizaje y, sobretodo, éxito.

No hace demasiado escuché en un podcast de divulgación científica que me gusta mucho (Catástrofe Ultravioleta) que no era mejor el reloj el que menos se atrasaba o adelantaba, sino que el mejor reloj era el que se adelantaba o atrasaba de una forma regular y previsible. A eso me refiero.

Y el que me entienda, que me compre.

 

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La cueva

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Fueron muchos días en mi cuarto.

Muchas mañanas.

Muchas noches.

Muchas tardes.

Aun no sé por qué me encerraba. Me imagino que era lo más cómodo.

Siempre me gustó la soledad. Incluso ahora, que disfruto más de la compañía, o que la compañía es más agradable. Quizá lo agradable de la compañía no fuese nunca un problema. Quizá el problema fui yo. Mi vida. Lo que decidí en ese momento. Dónde me encontraba.

Es curioso lo de la música en este blog. Ahora mismo suena aquello de “What would you think if I sang out of tune…”. Quizá fue ese el problema. Quizá todos necesitamos un poco de help of our friends. Quizá fue ese mi problema en ese momento. No lo sé.

Ahora estoy lejos de todo, y todos, lo que estaban dónde yo estaba cuando me encerraba en mi cuarto sin saber por qué. Pero no me arrepiento de aquello. No echo (aun) en falta los momentos que dejé de compartir cuando la distancia no era un impedimento para compartirlos. Quizá algún día lo haré. En aquel momento fue un proceso de aprendizaje. Fue por lo que tenía que pasar, cuando tuve que pasarlo. Mi travesía en el desierto. Ahora los tiempos no son fáciles, pero reacciono ante ellos de una forma total y absolutamente diferente. Eso me lo enseñó aquello.

No hay mejor aprendizaje que el que te proporciona lo vivido en tu carne. Nadie escarmienta en cabeza ajena, y por mucho que me hubiesen dicho en aquel momento que estaba cometiendo un error, no creo que lo hubiese visto con ese alcance.

Acabo de escribir error, con h. Ya lo he corregido

¿Estas pasando por eso?

¿Te sientes solo?

¿Te sientes mejor estando solo?

¿Te sientes mejor sin dar la cara?

Tranquilo. Pasará. Como todo pasa. La vida no es más que una sucesión de situaciones a veces más agradables, a veces menos, y la gran mayoría de ellas irrelevantes. Trata de aprender del momento que estás viviendo. Trata de ser mejor. Habrá un momento en que no puedas superar al pasado, pero siempre podrás superarte a ti. Lucha por eso.

Ten paciencia.

Todo pasa.

Todo.

Incluso lo que creemos que no.

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Vuelta atrás

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Volviendo atrás me he encontrado con esta entrada. No escribí nada en su día. Decidí la foto, decidí la música y lo archivé. No suelo hacerlo nunca, me ha resultado curioso. La foto me encanta, al igual que la música.

“I gave to you, now, you give to me”

Esta tarde he tenido una reunión que me ha gustado mucho. Una experiencia de esas que te dejan un buen sabor de boca. Ha sido algo así como preguntar al destino, y el destino me ha traído algo bueno. Sin preverlo, sin esperarlo. Sin merecerlo.

Con motivo de iniciar mi andadura profesional como abogado necesito mover mucha documentación. Tengo la intención de darme de alta en el Colegio de Abogados de Berlin, lo cual es una estupidez llena de sentido para los cabezacuadradas estos. En fin. Que la documentación que tengo que mover tiene que ser traducida por cuanto viene de España, y va a desplegar efectos en Alemania.

Cuando necesitas de un profesional, tienes muchas opciones de buscarlo. La más sencilla: google. De todas formas, tengo aquí una comunidad de españoles que estaba seguro habían necesitado de un traductor. Me puse manos a la obra. Pregunté, y me pasaron un par de contactos que sumé a los que encontré por internet. Casualmente tres de mis amigos habían usado a una que, aunque no vivía ya en Berlín, parecía buena. De todas formas, mandé un correo a un amplio grupo de traductores y esperé respuesta.

Obvia comentar las respuestas que recibí, y los presupuestos que obtuve, por cuanto entiendo que cada uno de ellos estaba haciéndolo lo mejor que podía para ganar un cliente y sobretodo, ganarse la vida. Cuando alguien esta haciéndolo lo mejor que puede, no merece crítica de ningún tipo.

El caso es que la chica recomendada por mis amigos fue, por poco, la que mejor oferta hizo en conjunto. Y no me refiero sólo a precio, que también. Le escribí, le pasé la información, y realicé el encargo.

Por circunstancias ajenas a lo que aquí se comenta, hacer llegar los documentos desde Hamburgo (donde se encontraba la traductora) y Berlín, era más complicado de lo normal. Por suerte (o desgracia) Alice trabajaba esta semana allí, en Hamburgo, por lo que me ofrecí a recoger personalmente los papeles dónde esta persona me dijera. Era más rápido, y más efectivo.

Y aquí vino la sorpresa.

Después de pasar un día anterior fantástico. Después de una velada, una noche, y un desayuno aun mejores, nos encaminamos a Hamburgo (Norderstedt) dónde dejé a Alice en un pequeño rincón que, casualmente, tiene la particularidad de tener la misma matrícula en los coches que las que tuvieran en Sevilla: es decir, SE. Al grano, dejé a Alice, y me encaminé hasta la vivienda de la traductora.

Hay mucha información accesoria que quiero obviar por cuanto creo que no ayudan a entender ese momento en el cual llegué a su casa. Me abrieron. Me ofrecieron un café, y una conversación. Una de las conversaciones más agradables que he tenido en lo que va de experiencia aquí en Alemania.

Dos perfectos desconocidos que deciden que no tienen una cosa mejor que hacer que compartir su experiencia, su amabilidad, su hospitalidad, su buen café, sus consejos, su cariño, con (para ellos) otro perfecto desconocido.

Una experiencia que fue lo suficientemente gratificante como para ser reseñada, pero que quizá no tuvo la entidad suficiente como para ser recordada. Y por eso la escribo.

No sabemos nada de nada.

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Twitter y la persecución del pasado

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Y pasó lo que ya alguna vez adelanté. Lamento referirme a ello con retraso.

La noticia de más relevancia en España en estos días pasados han sido unos twits muy desafortunados de un futuro concejal del Ayuntamiento de Madrid. No hace falta poner en antecedentes por cuanto todo el mundo conoce la historia. La he leído incluso en periódicos internacionales.

“Chistes” como los reflejados en los twits los he escuchado y leído muchas veces. No tienen nada de nuevo. Ni de bueno. No me gusta el humor negro. Pero existe. Está ahí. Va a seguir estando. Hay muchos personajes en twitter que se han construido un nombre a base de ese tipo de comentarios y chistes.

Creo que cuando eres un representante público, no puedes permitirte hacer ese tipo de bromas, o reproducir determinado tipo de chistes, que pueden herir sensibilidades. Creo que si no eres capaz de darte cuenta de eso, mereces las consecuencias que se deriven de ello. Creo que si aun así cometes el error, debes irte.

El problema es que los twits tienen de 2 a 4 años. Es decir, cuando la persona lo hizo no era más representante que de si mismo. Con esos comentarios o chistes se está calificando a sí mismo. Pero a nadie más. Esos chistes no tienen ninguna relación con el trabajo político que ha estado desarrollando después. Lo mismo ya no tiene interés en ese tipo de humor. Seguro que es consciente de que ese tipo de bromas están fuera de juego.

Estamos en un país dónde todos los grandes casos de corrupción están más que documentados. Dónde la responsabilidad directa de representantes públicos está más que demostrada. Dónde estos mismos representantes no han podido desmentir la documentación arriba referida. Y sin embargo, las consecuencias con respecto a estos son muy inferiores a las que se han pretendido tomar contra este concejal. Concejal antes desconocido para todos.

Que exista una cosa, no debería permitir que sucediera la segunda. Es decir, lo mal que ha actuado la clase política hasta ahora no debe ser una excusa para que actúen de mala manera los que vienen después. Estamos de acuerdo. Pero es que creo que en este caso se está sacando un comentario de contexto. Se está trayendo al día de hoy algo que pasó hace años. Algo que a lo mejor entonces podría incluso ser entendido. Y se está juzgando con la realidad actual.

Época de hogueras. La gente está deseando encender la hoguera. Quemar a alguien. Si es político mejor.

Como comenté anteriormente, en el futuro, todo lo que hayamos comentado en internet podrá y será usado en nuestra contra. Fuera de contexto. Desde el momento en que las palabras escapan a nuestro control, podrán ser utilizadas para perjudicarnos. De hecho, sólo serán utilizadas con este fin. Nadie va a rebuscar en nuestra mierda digital con el objeto de halagarnos.

El problema es que, sabiendo esta realidad, no podemos controlar lo que ya existe. El manejo de la información es global. No podemos controlar dónde está o quien la tiene. Y como comenté otra vez, intentar borrar o cerrar una cuenta, sólo significará cerrar un puerta por fuera y tirar la llave al río; pero el contenido seguirá intacto.

Nos está perdiendo una corrección política y un revanchismo que algún día se nos puede volver en contra. Nos divierte ver como se fastidia a un tercero que no somos nosotros. Pero pocas veces pensamos que a lo mejor un día estamos en los zapatos del que ahora están quemando. Y entonces quizá nos arrepentiremos de no haber tomado partido en la defensa de sus derechos.

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Censura

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Mañana de sol.

Parece que nunca va a acabar este otoño-invierno que está siendo la primavera en Berlín.

La canción que estaba escuchando habla de libertad de opinión. En USA. Creo que poco a poco nos vamos a tener que ir despidiendo de ese concepto. Creo que hay muchos conceptos actuales relacionados con la libertad de los que tenemos que despedirnos. Y nos vamos a despedir de ellos sin darnos cuenta.

Yo también hubiese pitado al himno.

Entendedme. Llevo con orgullo ser español. Echo de menos mi tierra. Cuando actúo, lo hago pensando en el hecho de que quizá alguien me juzga como español, y no como quien soy. Voy haciendo marca España allí donde puedo y me dejan. Pero también hubiese silbado.

¿Por qué en un evento deportivo y social tienen que haber símbolos políticos? Nos guste o no, la bandera en España, y el himno, son símbolos políticos, y no símbolos de unión. Y por el otro lado tenemos a dos equipos que a veces parecen más preocupados por el devenir político de su región, que por el devenir deportivo. Tocar el himno en esas circunstancias es un ejercicio (legítimo) de poder político, que entiendo que tuviera la reacción que tuvo. Todos sabían con antelación lo que iba a pasar, y se decidió que esos símbolos tuvieran más peso político, que de unión.

Por eso hubiera silbado; contra el mal uso de símbolos que debieran ser de unión.

Y después llega la censura. Y en otras circunstancias, la persecución.

Lo que aquí manifiesto quedará para siempre. O a lo mejor no. Pero lo que tengo claro es que no va a depender de mi la persistencia de lo que aquí manifiesto. Lo mismo un día decido borrar el blog. Pero en ese caso estaré cerrando la puerta por fuera, y tirando la llave al río. Lo que está dentro, seguirá dentro, y tendré desde ese momento prohibido el acceso al mismo. Pero habrá quien pueda entrar. El contenido seguirá ahí hasta que tiren el edificio.

Será fácil seguir las huellas que he ido dejando en internet para saber qué he expresado, dónde he estado, qué me ha interesado, y dónde he participado. Y todo lo que se encuentre (en el caso de que alguien tenga interés de buscar) podrá, y será, usado en mi contra. Será analizado fuera de contexto, y mis palabras se volverán contra mi.

Quizá un día estoy intentando dar una lección a mis hijos, y es él el que me recuerda que en tal fecha yo dije, o hice, tal o cual. Quizá es un jefe. Quizá una administración. Posiblemente un juez.

Conforme está evolucionando la vida, estamos dejando huella constante de qué hacemos, cómo lo hacemos, y dónde.

En la medida en que esa información dejemos de controlarla, cualquiera podrá hacer uso de ella en nuestra contra. Es momento de pensar en el futuro. Es momento de auto-censurarnos. Es un momento triste.

PD: Efectivamente, pone “Homade”

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Réquiem por el ‘single’

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Nota: Lo contenido aquí se ha basado en el siguiente artículo de “El Mundo

Acabo de ojear un artículo que ha llamado mi atención. Y no lo ha hecho tanto por lo implícito, como por lo peculiar que me parece que se sigan escribiendo artículos relacionados con los (mini) discos de vinilo.

Soy un entusiasta de la música, pero no en el sentido de estar cultivado en ella, sino en lo relativo a necesitar a diario una dosis de 4-5 horas de esta para encontrarme a gusto.

Hace tiempo que quería expresar algo sobre esto.

El nuevo mercado de la música a instaurado en mi una dependencia de nuevos contenidos musicales. Ahora necesito escuchar constantemente contenidos recientes. No deja de ser cierto que sigo escuchando algunos discos de forma recurrente -los que ya forman parte de mi (por ejemplo: Simon & Garfunkel – The concert in Central Park)-, pero también es verdad que necesito explorar nuevo arte.

Vivir en Alemania –Berlín– hace que la posibilidad de descargar música sea inviable. Visualizarla a través de Youtube: utópica. Habitualmente frecuento Spotify la versión premium- por aquello de poder escuchar la música que quiero, cuando quiero. Y aquí es dónde quería llegar.

Desde hace un par de años empleo unos 10€ al mes en este servicio; además, habré invertido en ese mismo tiempo un total de 300€ (sólo por mi parte) en conciertos. Eso hace un total de casi 600€ durante 2 años de disfrute musical. Con anterioridad, a través de las descargas, tenía acceso ilimitado a contenidos musicales; no obstante, siempre estaba escuchando lo mismo. Pero. El no gozar de una considerable cultura musical, limitaba mi posibilidad de descubrir nuevos contenidos. Además. La aventura de probar implicaba el proceso de buscar, descargar e instalar, para después -quizá- no disfrutar. Las plataformas de reproducción en streaming tienen un asistente que funciona bastante bien recomendando música, lo que facilita mucho la experiencia de usuario.

Me he parado a leer lo anterior, y lo expresado se asemeja a una promoción de la música en Streaming, pero no es mi intención.

No obstante, la idea -como revolución del mercado- me parece soberbia.

Me han creado una dependencia musical; ahora necesito buscar contenidos frescos y disfrutar la música en directo; y, a cambio, me están sacando -al menos- 10€ al mes en música; que sin ser mucho, es bastante más de lo que solía gastar.

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Las notas

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Curioso este mes.

Acostumbrado como he estado siempre a los cambios típicos del mes de junio, este año me he sorprendido mirando el calendario y descubriendo que todo sigue igual.

Ni notas. Ni cambios. Ni mudanzas. Ni vacaciones. Nada.

Sigo con mis inquietudes políticas. Creo que hace falta hacer algo para cambiar lo que tenemos. Y hay una cuestión que me preocupa mucho. La educación.

Sería interesante crear una estructura política que centre sus fuerzas en la educación. Frente a un partido que lo englobe todo, un partido que use su fuerza electoral para imponer criterios en materia de educación contrastados.

Y no me refiero con eso a ser lo mejores en el informe PISA. El informe PISA es como el análisis EURONCAP de los coches. Una vez conoces las cuestiones, es fácil mejorar. A pesar de lo que demuestran nuestros políticos y educadores.

La educación debe ser dinámica y abierta.

Decimos que deben ser los padres los que eduquen a sus hijos. Estamos convencidos. Al colegio se va a aprender, y la educación (como el bocadillo) debe traerse de casa.

Curioso.

Estoy de acuerdo en que la educación debe venir de casa instruida. Pero creo que está en los padres el derecho y el deber de determinar el aprendizaje de su hijo. Esto es difícil como primer paso. Me explico.

Me gustaría poder elegir las materias que va a estudiar mi hijo. La intensidad de las mismas. Y el momento en que las va a estudiar. Es mi obligación y es su derecho. Derecho ejercido a través de su responsable. Quiero analizar a mi hijo. Quiero ver con qué se desenvuelve mejor. Quiero ver qué le es más útil. Quiero ver cómo es la relación con el entorno que le proporciona esa materia. Y a partir de ahí, seguir decidiendo. Sin fracasos. Sin fracturas. Sin perder el tiempo. Directo a lo interesante.

Pero eso trae problemas.

Muchos.

A ver. Este tipo de decisiones son difíciles. En primer lugar hay que querer tomar esa decisión sobre el futuro de tus hijos, y después, y más importante, hay que estar capacitado para ello. Es una gran responsabilidad. Y sobre todo ésto no debería quedar a la voluntad del niño.

Indudablemente te puedes encontrar con el problema del padre que quiere forzar a su hijo a ser lo que éste no quiere ser. O el hijo que dado el desinterés de sus padres (o del desconocimiento) se crea un itinerario cuyo eje es la ley del mínimo esfuerzo. Que todo puede ser.

Pero no podemos limitar el avance pensando en aquellos que harán mal uso de sus derechos y obligaciones. Creo que hay que mirar en el sentido de los que saben y quieren tomar decisiones importantes.

Creo que la educación tiene que ser más abierta de lo que es ahora. Tiene que ser también más plural. Más dinámica. Debe volcarse más en el lado de las emociones. Del arte. De la innovación. Del emprendimiento. Debe estar también guiada por sentimientos.

Hay niños con muchas inquietudes desde pequeños. Un sistema académico como el actual sólo va a ir encaminado a, posiblemente, matarlas si esta inquietud no está en el campo de las ciencias o las letras. No podemos olvidar que lo que antes era garantía de una vida de éxito económico y/o social (medicina, derecho, ingeniería,…) hoy puede no serlo.

Hay que motivar las inquietudes de las generaciones que vienen. Ese será nuestro avance social. Tenemos que crear un sistema educativo fuerte que se base en las necesidades del alumno, y no en los estamentos del sistema. No podemos crear un sistema educativo con diferentes clases y estatus. Hoy día una carrera universitaria no es garantía de mayor éxito que una carrera profesional o que una actividad liberal y autodidacta. No es tampoco indicativo de cultura. Y tampoco de poder adquisitivo.

Los criterios de comportamiento deberían venir de casa, para ser reafirmados en la escuela, al igual que los criterios académicos.

¿Por qué tiene que repetir un curso un niño con menos de 12 años?, ¿por qué tiene que cargar con ese estigma? A poco que las capacidades intelectuales sean las propias de la aplastante mayoría de la sociedad, cualquier cosa que se aprende hasta esa edad será adquirida sin mayor dificultad en el proceso de vivir. Y si el problema son las capacidades intelectuales, entonces las medidas deberían ser otras.

Pero todo esto es un poco quimérico. Quizá mucho.

No sólo hay que cambiar leyes. Programas educativos. Sino también educación familiar. Estamentos académicos. Sistemas de aprendizaje. Profesorado. Sistema de representación de los padres en las escuelas.

Creo que, como con todo, hay que empezar poco a poco.

No se pueden modificar sistemas educativos partiendo de la base de que lo habido hasta ese momento ha sido un error. Hay que ser constructivos, y no destructivos. Hay que enseñas las ventajas de un nuevos sistema. Hay que motivar.

Cuando era joven, pensaba que un sistema en el que un alumno no pudiese repetir era una máquina de crear inútiles. Y efectivamente podría llegar a serlo si no variamos las demás circunstancias. No podemos crear un sistema que no fomente y premie el esfuerzo. Pero tampoco podemos crear un sistema que castigue la falta de ánimo frente a una materia o sistema. Hay que analizar caso por caso. Para eso están las escuelas. Para eso están los padres. Las decisiones relativas a repetir una materia, antes de la universidad, deben venir de una decisión consensuada de padres y profesores. Podría ser un buen control.

Podría ser un control que permitiera un acercamiento de la figura del profesor, al ámbito familiar del alumno para poder tener acceso a la base de éste, y poder facilitar a las administraciones (llegado el caso) la información necesaria para que se tomen medidas.

El tema de la educación es difícil.

La mayor dificultar, creo, hoy día presente, es la necesidad de recursos económicos para hacer viable un avance en la calidad educativa. Y creo que las administraciones no están por esa labor. También requiere una mayor dedicación de padres con respecto a sus hijos. Y me da la sensación que este último punto, está más lejos de conseguirse el primero.

El tiempo dirá.